miércoles, 2 de septiembre de 2015

Cultos

                                                        A Graciela Alaniz, amiga de buena madera


Algo se veía venir. El escritor Ilya Ehrenburg había escrito en 1954 "Deshielo", novela emblemática desde el título, aparecida el mismo año de la muerte de Stalin. Después, en febrero de 1956, el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética desnudó las perversiones de un sistema que nació para liberar al ser humano de la explotación y desbarrancó hacia las purgas, matanzas y otras ternuras así. Nikita Jruschov, el histriónico y rechoncho líder del deshielo, describió la conducta de dirigentes y burócratas varios que se inclinaban sumisos ante la presencia, a veces simbólica, del padrecito georgiano. A eso se le denominó "culto a la personalidad". Y el ejemplo se viralizó, como dicen los posmodernos hoy.
El primer peronismo al compás de los avances libertarios a favor de trabajadores y capas medias también produjo ese fenómeno. La figura y las frases del general ocuparon la cartelería pública, los libros, las películas y las efemérides y el país se hizo casi monocolor. Tal vez haya sido una característica de época. Lo cierto es que en la Unión Soviética y en nuestra patria hubo motivos que pueden explicar el fenómeno. Explicar, no justificar.
Allá, la conducción estratégica de la guerra y su secuela de millones de víctimas y destrucción de medio país. Acá, el Estatuto del Peón rural, la sensación de dignidad para la clase obrera, su participación protagónica en la construcción de una nueva sociedad, su constitución, aunque precaria, como sujeto político emergente. Los años demostraron, allá y acá, que no era tanto ni tan poco, pero es fácil leerlo en el diario del día siguiente.
Pero parece innegable que Argentina tiene características suficientes como para escribir páginas llenas de épica en distintos ámbitos. Nadie nos va a discutir el mérito de haber inventado el dulce de leche, el revuelto gramajo y la costumbre de pintar el frente y el trasero de los camiones con frases y dichos populares. O la birome. Y para qué hablar de las dos gloriosas M del fútbol mundial: Maradona y Messi. Y el tango, claro, el tango. Y las villas miseria y los desaparecidos y tantas tragedias más industria nacional marca registrada.
La cuestión es que no nos cansamos de ser los primeros en instalar novedades, quizá globales, vaya uno a saber. Cuando veo a señoritas, señoritos, viejas y viejos musicalizando su fervor idiota con la bijouterie y las casacas de moda, respectivamente. Cuando lo veo a él bailar sobre el escenario como un canguro epiléptico, cuando escucho su escaso vocabulario, para colmo dictado al oído o escrito por su coach o leido en una pantalla mal disimulada, en fin, cuando el festejo por alguna de sus arengas vacías y abstractas se viste de globos amarillos. Cuando la impostura los hace vociferar "Se siente, se siente, Mauricio presidente" me pasan dos cosas. En lugar de presidente mis oídos escuchan prescindente. Y, sobre todo, sospecho que Argentina ha inventado el "inculto a la personalidad".

lunes, 31 de agosto de 2015

El barro, la burra, la mugre

                                                          Especial para "La Tecl@ Eñe"



Nieva en la cordillera mendocina. Y está bien, muy bien. Nuestra provincia es un desierto de arenas y piedras, cerros y mujeres hermosas. El agua se necesita como el agua, "como el aire que exigimos trece veces por minuto", dice el poeta. Es tan benéfica la lluvia en estos pagos que la sabiduría popular dio vuelta el dicho. Acá se dice "Siempre que paró, llovió" y Macondo es, apenas, una utopía literaria,. Sin embargo, la simiesca prensa local, bajo el influjo de la madre que la parió, no tuvo idea más brillante que titular: "La peor nevada de los últimos 10 años". Desde El Candil, el programa que se emite por Nacional Mendoza de lunes a viernes entre las 16 y las 18, consultamos al responsable de Gestión Hídrica del Departamento General de Irrigación, Juan Andrés Pina, que nos dijo exactamente lo contrario. Es la mejor nevada de los últimos años y servirá, si continúa, para superar la crisis que padecemos todos los veranos desde la década pasada.
El paradigma mediático es joder, meter miedo, desanimar, preocupar e instalar el clima social de que todo está mal y, con suerte y viento a favor (de ellos), puede estar peor. Descubierta la patraña borraron de sus portales digitales eso de "la peor" y hoy se lee "la mayor". En fin, travesuras dañinas y cotidianas.
El tema es el agua. Como en nuestro país no se fabrican dólares, al menos de manera legal, estoy pensando en regalarle a mis nietos botas de goma para que jueguen y chapoteen con sus amigos en los charcos que se forman cada vez que llueve en su barrio. Su familia estrenó casa propia hace poco gracias al PRO.CRE.AR, ese plan maravilloso que el Estado puso a disposición de miles de personas de nuestra patria.
Una publicidad televisiva de agua mineral profetiza que donde hay agua hay vida. Sí, es cierto, pero andá a contárselo a las 7 víctimas fatales que dejó la "inundación número nosecuánto" que invadió pueblos y campos de la provincia de Buenos Aires. Que la culpa la tenemos todos (o sea nadie) por contribuir al cambio climático con aerosoles y gases tóxicos varios; que las obras hídricas no se hicieron o son insuficientes; que la sojización de los campos "pavimenta" el suelo e impide el drenaje de los líquidos; que la avaricia de los terratenientes y sus canales clandestinos deriva las aguas hacia cauces que se ven colapsados. Quizá sea un poco de cada cosa, pero la responsabilidad mayor es de "Ella", por supuesto. Sobre todo cuando la perspectiva electoral tiene nubes de tormenta para los monos mediáticos y sus subalternos políticos.
Cuando las "aguas bajan turbias" queda el barro. Allí están, con pechera o sin ella, los muchachos y muchachas para ir a iluminar al Otro. Como ya se ha hecho habitual ante cada desgracia natural o no. La Plata y Rosario, respectivamente, son sólo dos ejemplos.
Del barro se sale, se vuelve del dolor de ver la corriente impiadosa llevarse recuerdos, muebles, mascotas, flores, documentos, fotos o mercadería si el hogar es, además, negocio que sustenta el vivir diario.
El barro, greda ancestral, materia prima que del dolor muta hacia la solidaridad.

El Papa Francisco, de nacionalidad argentino y con apellido Bergoglio, muestra un afiche que le obsequiaron un grupo de compatriotas. El cartel insta al diálogo entre el Reino Unido y nuestro país por la disputa por la soberanía sobre las Malvinas. Es que se cumplieron 50 años de que la Organización de Naciones Unidas emitiera esa orden, la del diálogo como única forma pacífica de resolver un conflicto.
Francisco ostenta el cartón para que los fotógrafos hagan su trabajo. La imagen da la vuelta al mundo. Como era previsible los kelpers y sus ovejitas isleñas balan su protesta y un legislador british patalea su berrinche en la Cámara de los Comunes en Londres. Pero lo que no era previsible es que una dama argentina, diputada nacional del macrismo, Laura Alonso, nos vomite en el pecho. Según este personaje que parece surgido de la imaginación de H. P. Lovecraft, el Pontífice cayó en una trampa que, se supone, le tendieron un par de sanguijuelas kirchneristas. O sea, Francisco es un pánfilo y nosotros unos reverendos estúpidos.
La muy burra no ha sido desmentida ni desautorizada por ningún correligionario, ni abordada por el ejército de periodistas genuflexos para que explique por qué es que no le han crecido las orejas, como manda el estereotipo biológico para seres de su estirpe.
Mientras es improbable que eso suceda la legisladora hace mutis y corcovea en algún solar a sus anchas, "custodiada por expertos", como aquél vino berreta de mi infancia.
El oficialismo le agradece los patrióticos servicios electorales ante un tema tan sensible para la sociedad toda.

En Diario Uno, de Mendoza, del 10 de agosto, un día después de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias entrevistan al diputado del FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores), Nicolás Del Caño, ganador de esa interna ante Jorge Altamira, el más liberal de los troskistas, según confesó en Harvard. El matutino del Grupo Vila-Manzano titula: "Del Caño confía en que la oposición triunfe en las elecciones generales" Y me acordé de dos publicidades que paso a describir a continuación.
En una de telefonía celular 4G, un señor que atiende una ferretería recibe pedidos de clientes desesperados. El primero en aparecer le pide "el cosito del caño", pero el ferretero le dice que no tiene.
La otra es de ropa interior para adultos con incontinencia. La marca se autoproclama excelente, como corresponde a la lógica publicitaria, porque dice que está producida con "Tecnología FIT".
Metáforas a su disposición, respetables lectoras y lectores.
Que el Jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, fue el autor ideológico del triple crimen mafioso por tráfico de efedrina en General Rodríguez, Buenos Aires, hace unos años. Que Cristina Fernández de Kirchner mandó a matar al fiscal Alberto Nisman para ocultar un negocio energético con Irán. Que Máximo Kirchner y Nilda Garré tienen una cuenta secreta en dólares en un Banco norteamericano. Que el Ministro de Economía, Axel Kicillof, cobra un sueldo mensual de 400.000 pesos como director de Y.P.F. Que el vicepresidente Amado Boudou viajó con dos bolsos llenos de guita a Carmelo, Uruguay. Que la familia Kirchner tiene bóvedas secretas para guardar dinero en su casa patagónica. Que la presidenta depositó millones en una supuesta escala en las Islas Seychelles. Que la Asignación Universal por Hijo "se va por la canaleta del juego y la droga". Que las jóvenes humildes se embarazan para poder cobrar planes sociales. Y así con la muerte de Jorge Velázquez, el muchacho jujeño muerto en la puerta de su casa en un presunto intento de robo y que la agónica Unión Cínica Radical pretende utilizar como crimen político. Hay más, mucho más, pero prefiero que lo lean en el libro de Víctor Hugo Morales, "Mentime que me gusta" (Aguilar, 2015).

Está visto que conviene no confundir el barro con el lodo o el fango. Sólo del primero se puede volver.
La condición de burro o asno no es buena ni mala. Es. Habrá que resignarse a convivir con ellos, pero con la salvedad de saber para qué están pisando la tierra.
Soy un apasionado de la opinión. El debate, la polémica, la discusión argumentada me interpelan, me desafían, me hacen trabajar el bocho y, sobre todo, me ayudan a dudar, esa materia prima del crecimiento vital.
La mentira, en cambio, es mugre. Pura mugre.

martes, 4 de agosto de 2015

No es un pato cualquiera

"No esperar que los hombres
  actúen de modo diferente
  a como han procedido tantas veces."
                                   Juan Martín Suriani ("A esa voz", Botella al Mar, 2015)

Despejemos dudas. No se trata del ave acuática ni del deporte homónimo que practica a caballo la oligarquía vacuna y "sojete" para regocijo de lánguidas niñas teñidas bajo el sol en las estancias de papá. No me refiero al dibujo que hicieron famoso Walt Disney, Armand Mattelart y Ariel Dorfman, pero por razones ideológicas antagónicas, ni de aquel artista que cantaba sucundum sucundum. No se trata de cierta acepción del término para designar a una persona sin recursos económicos suficientes (sí, ya sé, acaba usted de descubrir mi pertenencia a la generación del ábaco, la regla de cálculos, los sabañones, el Diccionario Enciclopédico Sopena y la tabla de logaritmos. No me importa, me la banco).
Donald Trump es la versión brutal, primitiva y rudimentaria del político millonario e ignorante que, fracasado el modelo nazi original, lo repite como un loro e intenta asumir la primera magistratura del país más poderoso del planeta, al menos desde el punto de vista militar. Odia a los inmigrantes y se jacta de ese odio. Sobre todo si son mexicanos o de los pueblos del sur del Río Bravo. Ha prometido expulsarlos si es elegido presidente y, para impedir su ingreso ilegal al ombligo del "paraíso" capitalista mundial, construir un muro como el que el Estado genocida de Israel tiene para tratar de contener la militancia palestina en pos de la recuperación de los territorios usurpados por los zarpazos sionistas.
Lo insólito, o no tan, es que California, Texas, Colorado, San Francisco y más, muchos territorios más de los que promete expulsar a los mexicanos fueron de México hasta que la voracidad imperial sumó esos lugares a los Estados Unidos a través de las armas. Es decir, mexicanos expulsados de su antiguo terruño por la avaricia conquistadora, bajo el pretexto de incorporarlos al modo capitalista de la división internacional del trabajo.
Pero Donald, como cualquier ser humano, tiene amigos. Es imposible imaginar la vida sin amigos. Se los dice alguien que "es" los amigos. Aun aquellos que nos parecen ejemplares despreciables deben compartir sus miserias morales con alguien. Y Donald los tiene. Repartidos por el mundo y, claro, Argentina forma parte del planeta mal que les pese a los agoreros de moda. O sea que Trump puede venir a nuestro país y tomarse unos tragos con sus compinches vernáculos mientras, por ejemplo, contempla un juego de pato en la misma estancia de las rubias lánguidas.
Pequeña digresión preelectoral. El apellido de Donald se pronuncia Tramp. ¿Y si le agregamos una letra más, la a, por ejemplo y hacemos campaña por alguno de sus amigos locales? Quedaría más o menos así: "Vote +a, vote tramp a". Usted, compañera, dirá que me faltan kilómetros para ser un "coach" de campaña como Durán Barba. Tiene razón y a mí me llena de orgullo. Fin de la pequeña digresión.
Un periodista argentino se encontró de casualidad con el señor Trump en USA. Cuando Donald supo que era de estos pagos estalló en elogios enfáticos a su amigo (amigo de él, como dicen sus odiados mexicanos) Mauricio Macri. Entre los piropos destacaba el consejo a los ciudadanos nacionales para que lo entronicen presidente. Amigos son los amigos, decía un lema televisivo antiguo y perogrullesco. Después supimos que Trump y Macri juegan al tenis cada vez que se juntan y, sobre todo, supimos (¿supimos?) de sus negocios compartidos.
Paradojas de la etimología, según estuve buscando y encontré, Mauricio es un nombre de origen latino que significa "Moreno". Sí, como los habitantes originarios del sur del Río Bravo, esos que el amigo Donald busca expulsar de su territorio si es el elegido.
En fin, que este Donald no es un pato, pero nuestro Mauricio es, algunos lo sabemos desde siempre, un pato criollo.

viernes, 10 de julio de 2015

La impotencia de llamarse Ernesto

                                                            "Silencio porque una palabra muda
                                                              es más que una palabra hueca"
                                                                                             Jorge Fandermole


El Senado de la Nación trataba el proyecto de ley del Ejecutivo que establece la movilidad de las Asignaciones Familiares, Universal por Hijo y por Embarazo. Como había escuchado y leído que se aprobaría por unanimidad o casi (tuvo, en efecto, sólo la insólita abstención de la pintoresca cordobesa Norma Morandini) le propuse a Mario Ávila, el productor del programa, que contacte al senador Ernesto Sanz para conocer su opinión al respecto. El diálogo fue el que sigue:
-Mario Ávila: Senador, buenas tardes. Le llamo desde Radio Nacional Mendoza para conocer su opinión y la del radicalismo respecto del proyecto que están tratando en este momento.
-Ernesto Sanz: Como no, con mucho gusto.
-M.A.: Gracias, lo dejo en línea. Va a hablar con el periodista Julio Rudman.
-E.S.: Ah no, con Julio Rudman no hablo.
Y cortó.
Varias sensaciones. Primero, estupor. Después, indignación. Y por último, pena, por él, los oyentes y las instituciones democráticas. No conozco personalmente al senador nacional por Mendoza, pero es mi representante, uno de ellos, aunque no lo haya votado, porque, a diferencia de los diputados, cuya banca es partidaria, los miembros de la llamada Cámara Alta son delegados de las respectivas provincias. Además de Sanz, también Adolfo Bermejo y Laura Montero son los mendocinos allí. Sanz y Montero son dirigentes de la Unión Cívica Radical (la señora es flamante vicegobernadora electa de la provincia cuyana) y Bermejo pertenece a las filas del Frente para la Victoria y viene de perder las elecciones ante Montero y el radical macrista Alfredo Cornejo (¡Qué feo suena!).
En mayo de 2012 Sanz cometió aquel exabrupto que aún hoy nos revuelve el estómago. Declaró que "en el conurbano bonaerense la Asignación Universal por Hijo se va por la canaleta del juego y la droga". A los pocos días, a raíz de la reacción de buena parte de la sociedad, don Ernesto pidió disculpas, pero ya era tarde, quedó su provocación clasista impregnada en la historia. Escribí, por entonces, mi modesta diatriba ante el sincericidio del sanrafaelino. Comparé ese insulto a los pobres de la patria con el pérfido "¡Viva el cáncer!" pintado en los muros del odio durante la agonía de Evita. Nada más. Si esa es la razón de su reacción actual más de la mitad de la población estaría impedido de debatir con él, pero no, no creo. Por eso no entiendo la negativa del legislador. Sobre todo teniendo en cuenta que él es precandidato presidencial y se supone que del diálogo y el debate se alimenta un político si quiere dirigir los destinos del país. Por ahora sólo conduce los destinos de un Partido centenario, popular y democrático que, bajo su batuta le ha alquilado la estructura a los pérfidos herederos del menemato.
Fracasada esa gestión, de inmediato llamamos a la senadora Montero y el diálogo fue normal. Le pregunté, me respondió con simpleza, civilizadamente, y punto. El programa continuó y seguimos haciendo lo de siempre, periodismo.
Ojalá se entienda que no es una cuestión personal. Él, y cualquiera, puede elegir con quién hablar o no, pero Ernesto Sanz es, como ya dije, un político presidenciable y me duele imaginarlo en la cúspide del poder. Sí, ya sé, él se dedica al negocio inmobiliario. Acaba de alquilar el partido que dirige a la empresa del inquilino de la Ciudad Autista de Buenos Aires (C.A.B.A.), el gerente Mauricio Macri y asociados.
Ernesto es, para mí, un nombre potente y con historia. El Che se llamó Ernesto antes, mucho antes de ser el Che para siempre. Hemingway, escritor a pura potencia, se llama así. Uno de mis más sólidos y queridos amigos lleva el nombre como estandarte. Laclau, faro filosófico de estos días. El Flaco Suárez, actor y maestro de la cultura artística mendocina. Si hasta se me ocurre que para hacer una síntesis de época podría ponerle a una mascota o a un sobrino, Ernéstor. En fin, potencia y afectos que me disparó la actitud del senador abyecto.
En 1895 Oscar Wilde escribió la última de sus comedias. Retrata a la sociedad victoriana y decadente de Inglaterra. Se la conoce como "La importancia de llamarse Ernesto", pero su título original se puede traducir como "La importancia de ser serio" (es el juego de palabras entre Ernest y earnest en inglés). En serio, Sanz es más potente como destructor de trayectorias políticas que como hombre de la democracia. Es, me parece, un claro ejemplo de impotente ideológico. Y de paso, pobre, se llama Ernesto y me recuerda a su homónimo de la comedia de Wilde. Aquel Ernesto era falso, ficticio, apenas un hermano imaginario de John, el protagonista de la obra.
Ah, por supuesto la negativa del senador nacional a dialogar conmigo ya fue incorporada a mi Curriculum Vitae. No todos los días uno recibe tan magnifico espaldarazo a su trabajo.

martes, 30 de junio de 2015

Un tipo en estéreo

Al tipo le midieron la densidad de su osamenta porque parece que anda flojo de calcio. Después le ecografiaron las partes blandas (se solicita con humildad abstenerse de hacer comentarios graciosos o escatológicos porque no se trata de esas partes blandas) para tener un panorama más completo de su estado de párvulo de la ancianidad. También, el tipo, anda haciendo morisquetas con su mandíbula inferior por motivos que no quiere revelar, pero lo mantienen muy ocupado, dice, antes de que se conviertan en preocupante. En fin, el tipo comenzó a darle bolilla a su cuerpo desde que éste le hizo saber que ya era hora, pobrecito.
Cuando se cayó, a las diez y media de la mañana de ese jueves de miércoles y vino la ambulancia y de varios surtidores le brotaba su sangre en estéreo y lo llevaron al hospital y la tomografía dictaminó que no tenía nada en la cabeza (enfáticamente se renueva el pedido de guardar respetuoso silencio y no sacar conclusiones apresuradas y maliciosas) el tipo se dijo, en silencio y para adentro, que tal vez había llegado el momento adecuado para crecer de golpe. En fin, tomen esto último como una concesión fácil al chiste barato. Sigo.
Se dio cuenta, el tipo, que casi todo viene en estéreo. Los hemisferios cerebrales, los riñones, los pulmones, los ovarios, los testículos, las manos y las piernas, los ojos, los oídos y el Winco. Si hasta el corazón, que es único de cada cual, viene con dos partes más o menos simétricas. Zonceras que se puso a pensar gracias al reposo obligatorio. Y entonces descubrió que la vida toda le vino en estéreo. Tuvo dos hermanos, una mujer y un hombre, repitió la fórmula con sus hijos, dos perros amados, sólo dos veces votó a ganadores y así.
Vive con pocas certezas y muchas dudas, pero siempre que duda, duda en estéreo. Cuando se encuentra con obstinados personajes que se la saben todas saca de su disco rígido aquellos versos de Jorge Marziali: "Los dueños de la soberbia tenían siempre razón/ el no equivocarse nunca era su equivocación".
En el café, mientras Mauricio le servía su cortado mediano de siempre, escuchó una conversación ajena que venía de la mesa de al lado, la tercera de la derecha contando desde la escalera. Un tipo le decía a una mujer que él estaba convencido de que Angélica, la empleada (el tipo dijo sirvienta) se había embarazado para cobrar el plan, dijo. Que por eso no venía más a trabajar.Y que así se fomentaba la vagancia y que él quería que se terminen los privilegios para esos negros de mierda y que él se rompía el lomo (el tipo dijo culo) desde que era pendejo y que con los militares esto no pasaba y que la corrupción del gobierno era insoportable y que a él, en el negocio, lo perseguían los inspectores y que antes nadie le pedía comprobantes y el país era mejor, el granero del mundo, y hasta las mujeres quieren ser dueñas de su cuerpo y que ya no ponen en la radio ese bolero tan bonito que dice "Te vas porque yo quiero que te vayas/ a la hora que yo quiero te detengo/ yo sé que mi cariño te hace falta/ porque, quieras o no, yo soy tu dueño" que cantaba Eydié Gormé con el trío Los Panchos.
 Por eso, ante situaciones importantes y en las que olfatea quese juega el bienestar de los que siempre fueron convidados de piedra de nuestra sociedad él prefiere ser un tipo en estéreo que un estereotipo.

lunes, 22 de junio de 2015

Mediocres

No fui, no soy ni seré peronista. Fui, soy y seré comunista. En mi juventud y un poco más estuve afiliado a la Fede y al PC. Hoy me considero un comunista hormonal, según la definición del gran Saramago. Abrevo en Mariátegui, en Gramsci y en Luxemburgo, pero con los pies, la cabeza y el corazón en este tiempo y en nuestra casa latinoamericana. La diputada nacional oficialista Mara Brawer dice que "El kirchnerismo peroniza". En mi caso eso significa que pasé de gorila de izquierda a enamorado de "la paloma del vuelo popular" (esto se lo afané a Guillén), que empezó su viaje cuando, para mí, Néstor bajó los cuadros genocidas y se confirmó cuando Cristina enfrentó a los buitres, ponele. Dicho lo dicho paso a lo no dicho.
El peornismo (Verbitsky dixit) de las acequias y el malbec lo hizo. Esta derecha implícita le otorgó el voto popular a la derecha explícita del radicalismo pro. ¿Qué cómo lo hizo? Aquí empiezan las preguntas.
¿Cómo llegaron Paco Pérez y Carlos Ciurca a ser gobernador y vice de Mendoza, respectivamente? En un acuerdo de cúpulas encerrados en un hotel concheto, en reuniones en las que, tengo derecho a sospechar, hubo cópulas y zancadillas simbólicas, claro. Pero igual, después de confeccionar las listas fueron agraciados por una boleta electoral que encabezaba Cristina hace miles de años, en octubre de 2011. ¿Qué elector conocía al abogado prominero Pérez como para ungirlo gobernador? Llegaron, ellos y los intendentes, colgados del aluvión Cristina y el 54%. Y se van derrotados y nos arrastran en su derrota por descolgarse de ella. No hay demasiado misterio en el resultado electoral mendocino. Los dirigentes del PJ se comieron el amague del fin de ciclo. Algunos coquetearon con Sergio Massa cuando éste era la gran esperanza blanca del Grupo mafioso. Duró lo que dura un globo cuando mi perro le pone un diente. Después creyeron que Daniel Scioli ocuparía ese sitio y se apuraron en desdoblar las elecciones para conservar su quintita, pero el ubicuo gobernador los dejó en orsai y, más allá de sus especulaciones y las mías, está a un suspiro de ser el sucesor. Cuando Pérez, Ciurca y el candidato Bermejo, el gris, quisieron recular ya tenían las chancletas gastadas y era muy tarde para creerles.
También es justo decirlo. Ellos no son los mariscales de la derrota. El título les queda muy grande. Apenas si llegan a cabos. Pusilánimes, taimados y superficiales los capos del justicialismo local prefirieron las maniobras de Juan Carlos Mazzón, el Rasputín peronista, eyectado de su cargo en la Rosada después de la desobediencia temeraria de las directivas de su superior, precisamente por su actuación por estos pagos. Hicieron ostentación de su mentalidad municipal (esta definición es Mempo puro) y así les fue. Nos fue.
La gestión que se va resulta casi indefendible. En salud, en educación, en cultura se acumulan los papelones. Algunas figuras bordean el protofascismo. Por ejemplo, Antonio Cassia, un Carlos Ruckauf calvo o Guillermo Amstutz, el titular de la empresa estatal del agua, ultracatólico y antediluviano como Adolfo Bermejo, el aspirante a gobernador, que declaró que hoy votaría en contra del memorandum con Irán por el caso AMIA y se jacta de no haber acompañado como diputado nacional la Ley de Matrimonio Igualitario. Estos personajes con menos brillo que una estrella al mediodía deberían proceder a irse a laburar en algún oficio útil y dejar el espacio para la militancia, aquellos que entienden que el perfume de los nuevos vientos es juvenil, alegre y audaz. Para eso hace falta dignidad y el primer gesto no es muy auspicioso que digamos. El gobernador electo, Alfredo Cornejo, invitó al gobernador vigente, Paco Pérez, a desayunar en la casa de aquél. Aceptó sin chistar. La soberbia de uno encaja con la falta de dignidad del otro.
En fin, la sociedad mendocina cambió sí, pero de mediocres.l

martes, 16 de junio de 2015

En planta baja

Especial para "La Tecl@ Eñe"
                                                                                      A Marita Perceval, su generosa amistad



Que sólo me guste una de sus novelas; que nunca le haya creído su impostura de existencialista escéptico; que le noté siempre esa envidia larvada por la calidad literaria y el humor paradójico de Borges; que sostuve y sostengo que fue sobrevaluado, como escritor y figura pública. Todo eso es problema mío. Y me hago cargo.
A raíz de esa maravillosa demostración de coraje cívico que fueron las concentraciones multitudinarias contra los femicidios y toda forma de violencia de género en nuestro país, Chile y Uruguay bajo la consigna "Ni una menos", actitud masiva que demostró, una vez más, que la conciencia colectiva ha dado un salto de calidad inobjetable desde 2003 a la fecha, se desarchivó un archivo que lo muestra a él, a Ernesto Sábato, ante el conductor televisivo Nicolás Repetto. El autor de "El túnel" (esa es la novela a la que hago mención al comienzo de este textículo) dice: "¿Quién a veces no ha querido tirar a su mujer por la ventana?". De inmediato, y ante la sonrisa entre incrédula y perdonavidas del entrevistador, Sábato confirma: "No, lo digo en serio. Por eso yo vivo en planta baja". Supongo que la escena es contemporánea de aquel asesinato perpetrado por el boxeador Carlos Monzón quien, efectivamente, estranguló y arrojó a su pareja de entonces, Alicia Muñiz, por el balcón de la casa que habitaban, en febrero de 1988. Eso que los periodistas llaman apasionadamente "crimen pasional".
Ese exabrupto discriminador disfrazado de presunto humor corrosivo; el elogio al genocida Jorge Rafael Videla a la salida de aquella reunión junto a Jorge Luis Borges, el sacerdote Leonardo Castellani (el único que en la ocasión pidió por la vida de Haroldo Conti) y Horacio Ratti ("El general Videla me dio una excelente impresión. Se trata de un hombre culto, modesto e inteligente", dijo don Ernesto sin ponerse colorado); su aval a la perversa "teoría de los dos demonios", plasmado en el primer prólogo al libro "Nunca más", salido de su pluma como titular de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). Eso, todo eso y más, ya no es problema sólo mío. Es un reflejo, una cabal demostración de la debilidad moral de ciertos referentes de un sector importante de la clase media nacional, esa clase que necesita tener en quien proyectarse, un ídolo, un espejo en el cual poder mirarse al anochecer de cada día, cuando la jornada apaga las luces y se encienden los televisores en cada hogar. En síntesis, lo que don Arturo Jauretche llamó, con su lucidez habitual, el mediopelo. A nivel global puede ser la monja albanesa, una princesa licenciada en caridad y beneficiencia que, además, tiene la virtud de morir trágicamente, o un santón hindú, pero en nuestras pampas ubérrimas y nuestros barrios privados el tótem suele ser un intelectual apadrinado por Mariano Grondona o un chupacirios similar.
Durante muchos años eso fue Sábato para buena parte  de la burguesía argentina, sostenido por sus años mozos, primero como líder juvenil comunista, luego como surrealista a la francesa y, sobre todo, bajo la marquesina de los premios Cervantes y Príncipe de Asturias. El espaldarazo político se lo dio Raúl Alfonsín al ponerlo a la cabeza de aquella comisión que recibió los testimonios de las víctimas del terrorismo de Estado.
El deterioro moral en el que ha caído el mediopelo actual tiene nombre y apellido. Hoy ese rol, el de su referente, se llama Jorge Lanata. Dos ejemplos tal vez alcancen para ilustrar lo que sostengo.
Para el mascarón de proa mediático del Grupo mafioso las mujeres consiguen lo que quieren abriéndose de gambas (son sus palabras, no las mías). Huelgan los comentarios porque los que se me ocurren tienen sabor amargo. Y no quiero manchar este día de otoño y sus amarillos cantarines.
En su reciente visita a Mendoza Cristina hizo mención a Acequia TV, el canal estatal provincial surgido bajo la luz de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Al día siguiente, en su programa en Radio Mitre, el mercenario militante experiodista se burló (él y sus secuaces) del nombre del medio mendocino. Demostró, una vez más, una sólida ignorancia, un soberbio desprecio por la identidad de las culturas regionales y un centralismo ya crónico de quien es un cabal heredero ideológico de los Rivadavia, los Mitre y los Roca que supimos conseguir.
Brevemente les refresco la memoria, las acequias son las venas líquidas, los cauces de regadío de un desierto que distribuye el agua, ese elixir vital y ancestral, originado en la cultura civilizatoria del pueblo huarpe que, aún hoy, nos define ante el mundo. Pero él cree que esta tierra produce sólo vino tinto , o totín como dijo en la ocasión.
Que la señora de los ruleros que mira en estado de éxtasis los almuerzos bobos, el lector de Paulo Coelho, el votante de un radicalismo en alquiler, el tipo que desprecia al otro por portación de cara, ese minúsculo ser atrapado en las mentiras nuestras de cada día, que haya pasado su idolatría de Sábato a Lanata sin estaciones intermedias es como descender de planta baja al segundo subsuelo en el edificio en construcción de la conciencia ciudadana.
Al menos el escritor de Santos Lugares cargaba en su mochila vital un bagaje cultural y una erudición que el pichón de Magnetto cambió por dinero y nada más.