jueves, 17 de julio de 2014

Un sincero agradecimiento

El museo estaba cerrado. Ella y tres turistas vieron frustrado su proyecto de ingresar. A esa misma hora, en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, las selecciones de fútbol de Argentina y Alemania disputaban la final de la Copa Mundial de ese deporte. Quiero imaginar que la insistencia de la señora por recorrer la institución (privada, aclaró ella ante el periodista que la entrevistó. Joaquín Morales Solá, o sea, estaba en casa) coincidía con el instante exacto en el que el arquero alemán Manuel Neuer cometía intento de asesinato en el área grande contra Gonzalo Higuaín, nuestro delantero. Pero es sólo mi maléfica imaginación y no la puedo domesticar. Felizmente.
Estaba enojada la señora. Dijo que, curiosa y dispuesta a confirmar que este país es raro, hizo varias llamadas telefónicas a diversos museos y comprobó que sí, la Argentina es un país raro. En ningún caso le respondieron. Por supuesto, agregó que esto en Europa no sucede. Los museos están abiertos caiga granizo, Merkel se intoxique con chucrut o Rajoy haga un curso de retórica y lo apruebe. Menos los lunes, obvio. A propósito, la directora del Museo Histórico Nacional, Araceli Bellotta, confirmó que la institución estuvo abierta al público y que, además, hubo una pantalla para que quienes allí trabajan y ocasionales visitantes puedan solazarse con el compromiso de dignidad que dieron los chicos de Sabella.
Pero no quedó ahí la protesta de la señora. Gracias al "Frankfurter Zeitung" supo que el "Empire State Building" lució los colores de la bandera alemana como homenaje al flamante campeón mundial. Pudo haber sido el celeste y blanco, señaló, pero los medios nacionales retacearon la información, dijo. Le faltó aclarar que el retaceo incluyó a las distintas ventanillas de cobro del Grupo para el cual trabaja la decepcionada intelectual.
Beatriz Sarlo, de ella se trata, me hizo acordar a Eduardo Galeano. No, no estoy loco. Al menos no por esto. El uruguayo protesta cada vez que le dicen intelectual. Para él los intelectuales son seres humanos que tienen disociados el cerebro y el corazón. Y él ha dado, y sigue dando, muestras de un magnífico equilibrio entre ambos. Lo expresa cada vez que puede y lo ratificó en aquella inolvidable cena en casa, hace un par de años.
De ahí mi agradecimiento a la Sarlo porque es un ejemplo vivo de intelectual. Con el cerebro en el "Frankfurter Zeitung" y su patriótico corazón en el "Empire State Building".

jueves, 3 de julio de 2014

Burro bípedo

                                                                              Al Negro Fontova



También se lo conoce como asno. O sea, usted elija cómo llamarlo, pero no se admiten palabras soeces ni términos que hagan rima. Según el diccionario es un animal doméstico de la familia de los équidos. La misma fuente asegura que fue domesticado en África allá por el siglo V antes de que Cristo, ese judío converso, se hiciese trending topic,. Desde entonces se lo utiliza como bestia de carga y cabalgadura (que es una forma delicada de formar un subgrupo de lo anterior).
Durante el Imperio Romano, además de ser animal de transporte de cosas y personas, estuvo consagrado al dios Príapo por el tamaño de su falo, pero como soy ateo dejaré pasar esa parte de la Historia porque, creo, no tiene mucha importancia para el asunto que me ocupa.
Desde las "Fábulas", de Esopo, pasando por "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha" o "Platero y yo", de Juan Ramón Jiménez (que alguna profesora de Literatura nos hizo leer hasta el hartazgo), o el "burro Benjamín" de "Rebelión en la granja", de George Orwell, las artes y las letras han recurrido a su figura gris.
Para los romanos era presagio de calamidades y William Shakespeare, en "Sueño de una noche de verano" lo describe como símbolo de ignorancia. Dice la tradición cristiana que Cristo entró en Nazareth montado en un burro y así le fue, pero dejemos, por esta vez, al barba en paz.
Viajó a Malvinas ("a título personal" se apresuraron a aclarar sus congéneres políticos). Lo hizo en compañía de José Duarte, excombatiente argentino de la guerra de 1982 y cómplice del "carapintada" Aldo Rico en la sublevación de 1987 contra el gobierno constitucional de Raúl Alfonsín. Admitió que su pasaporte sea sellado por las autoridades isleñas bajo la denominación de Falklands. Es decir, el diputasno aceptó la soberanía pirata.
Así comenzó su camino hacia la presidencia, dice.
Se llama Julio César Cleto Cobos y, salvo el asunto ese de Príapo (que no me consta ni quiero que), todo lo detallado más arriba lo describe bastante bien, pero en versión asno o burro bípedo.

lunes, 30 de junio de 2014

Pablo Cantor y sus coreutas

"Porque hay olvidos que queman
y hay memorias que engrandecen"
                              Alfredo Zitarrosa ("Diez décimas de saludo al pueblo argentino")



Mientras el país y buena parte del mundo están bajo el chantaje de los chantas de la usura internacional y sus jueces del "Tea Party" norteamericano llegaron tres noticias que trataré de enlazar porque tienen más puntos de contacto de lo que parece.
No conozco a Luis Barbaran. Sin embargo, tuvo la amabilidad de enviarme un correo electrónico para ponerlo a mi consideración. Así dice: "Para su consideración" y me manda saludos desde Bruselas. Como el apellido del desconocido no me sonó muy belga ni flamenco, lo busqué en internet. Parece que don Luis es peruano y un decidido defensor del ambiente. Como dice Santiago, un pachamamista. El Asunto del mensaje dice: "Argentina no está en condiciones de fiscalizar el fracking". Más o menos a la misma hora en que comenzaba a leer la preocupación del remitente, nuestro Ministro de Economía, el "oriundo del marxismo" Axel Kicillof, le explicaba al G77+China, en Naciones Unidas, el atropello a la soberanía nacional y la estupidez, en grado de tentativa, contra el sistema económico mundial, perpetrado por un juez yanqui y avalado por la Corte Suprema de Injusticia de Estados Unidos, la capital global del capitalismo especulativo. (¿No es insólito que la Argentina esté encabezando la defensa de un sistema económico que fabrica pobres y después no le importe su destino?). Es por eso que le contesté que su mensaje me producía la misma sensación que debe tener aquel tipo que, mientras se le está incendiando la casa, le tocan el timbre para tratar de convencerlo de que la manteca es menos perjudicial para su salud que la margarina. Con los fundamentalistas de cualquier cosa, con los obsesivos, pasa eso. Mi profesora de Taquigrafía en el secundario creía que su materia era más importante que las clases de Lógica que nos regalaba Dante Polimeni (sí, el papá de Carlos). Todavía no recibí respuesta de Luis a mi respuesta. Es que debe estar haciendo fracking en su ombligo y, además, Bruselas queda lejos de Vaca Muerta. Entretanto nosotros debatimos si fracking sí o no los pajarracos de siempre van a llevarse el gas, el petróleo y quedaremos con el traste roto y mirando al norte.
Acabo de enterarme de que los humanos primitivos, nuestros recontra abuelos, vivían en estado de permanente orgía. Algo así como todas con todos y varias viceversas. Eso afirman algunos científicos. Por eso, sólo por eso, no califico de cavernícola a Héctor Aguer, obispo o arzobispo de La Plata (pido disculpas, no conozco el escalafón divino). Casi contemporáneamente con la cita en que su jefe, el Papa Francisco, convocaba a una reunión a realizarse en octubre próximo para que, según sus propias palabras, se empiece a debatir acerca de la composición de las nuevas familias y la posición de la Iglesia Católica bajo el principio de una mayor comprensión hacia divorciados, madres solteras y homosexuales, el cura platense trató de "personas depravadas" a travestis, gays y lesbianas. Claro, como todos los cobardes, después dijo que lo habían sacado de contexto. Hasta donde sé el término contexto no es sinónimo de letrina, que es de donde parece haber salido este fascista demodée. Otra vez el odio y el temor al cuerpo, al libre albedrío, a la elección sexual de cada ser humano. De nuevo los perversos autoproclamándose dueños y señores de la vida del prójimo (utilizo ex profeso un término del cual han hecho abuso a lo largo de su historia sanguinaria). Esta vez, como tantas, mirándose el ombligo a través de sus ojos de aves de rapiña.
Y para que confirmen mi condición de ateo, pero ecuménico, va una con connotaciones talmúdicas. Es que la D.A.I.A., institución mayoritaria de la comunidad judía argentina, ha emitido un comunicado para repudiar por antisemitas las declaraciones del señor Rafael Araya Masry. El repudiado es Secretario de Relaciones Internacionales de M.I.L.E.S., agrupación política que conduce el líder social Luis D'Elía. Don Rafael opinó que nuestro país está siendo agredido por el multimillonario Paul Singer, titular del fondo NML el buitre mayor, a quien calificó de sionista. Como ya es costumbre, los dirigentes judíos criollos contrabandean la idea de que sionismo y judaísmo son sinónimos y entonces cualquier alusión que se haga a la doctrina que fundó Teodoro Herzl es acusada de antisemita. Le pasó a José Saramago, a Eduardo Galeano y a tantos otros que opinan que las políticas de los gobiernos israelíes, por ejemplo, son genocidas y expansionistas (eso, expan-sionistas) respecto del pueblo palestino.
No tengo noticias de que la D.A.I.A. haya hecho una manifestación pública de apoyo a la Argentina frente al atropello de que es víctima el país. Ha privilegiado, y con trampa ideológica, la condición de judío sionista de Mr. Singer a los intereses del pueblo que comparte con ellos los avatares de la vida cotidiana. Protección de sionistas a un par, buitre financiero y usurero internacional, que se asemeja y mucho a la complicidad. La misma actitud asumida ante el acuerdo con Irán para destrabar el proceso judicial que investiga el atentado perpetrado contra la sede de la mutual A.M.I.A. en julio de 1994. Parece que prefieren que no avance, pero no ofrecen ninguna alternativa.
Y la legisladora del PRO, Laura Alonso, que recibe dinero del buitre Pablo Cantor para la versión argentina de la Fundación "Vital Voices" y calla. Como callan el reclamo del Papa contra la timba global y amplifican los graznidos de los economistas y dirigentes que pusieron de rodillas la patria.
Y así nos va. Escuchando a Pablo Cantor y sus coreutas en lugar de seguir a Zitarrosa.

martes, 24 de junio de 2014

Las más caras

"Que se encuentren los amores
y se espanten los espantos"
                                         Jorge Fandermole, en "Zamba de almas perdidas"




Desde 1938, y como una muestra más de la necrofilia patriótica, cada 20 de Junio se conmemora un nuevo aniversario de la muerte de Manuel Belgrano y, a su vez, se celebra el Día de la Bandera. De Belgrano ha escrito mucho y bien mi amigo Felipe Pigna, entre otros. Su capacidad intelectual, la militancia civil por la libertad, su sacrificio personal al tener que hacer de militar y la humildad con que vivió y murió son virtudes necesarias hoy más que nunca.
Escucho que al cierre del acto oficial estuvieron "Los Auténticos Decadentes". Nunca pensé que la apertura ideológica de Cristina alcanzara esas dimensiones. Es que no puedo evitar imaginarme a ciertos personajes políticos, economistas, periodistas, jueces, divas arrugadas y empresarios de plástico masacrando instrumentos musicales para solaz y esparcimiento de la multitud, bajo las pancartas de los grupos de jóvenes y trabajadores que se reunieron para apoyar al país ante la carroña timbera global. Pero supongo que no lo harían a cara descubierta porque los muchachos y las chicas del país profundo podrían organizar un concurso de abucheos y puteadas que los haría ingresar de inmediato a ese libro que colecciona récords y boludeces exóticas.
Entonces me fui al mataburros, útil instrumento que se aconseja tener siempre a tiro de "enter", y busqué la definición o descripción de "máscara". La comparto en un renovado gesto mío de generosidad: "Figura que representa un rostro humano, de animal o puramente imaginario, con la que una persona puede cubrirse la cara para no ser reconocida, tomar el aspecto de otra o practicar ciertas actividades escénicas o rituales". Uno de los sinónimos más utilizados por estos parajes es "careta", pero para señalar a quien se cree más de lo que es o ser quien no es ni será jamás. O sea.
Las hay limpiadoras. Son esas que se ponen algunas féminas antes de irse a dormir y que, en ese caso, se aconseja a los señores no despertar de repente por esas cuestiones de la próstata y verificar que a su lado duerme un mármol. Hay, dice el tío Google, máscaras estimulantes y dejo a vuestra consideración elucubrar de cuáles se trata. Yo me abstengo. También pueden ser refrescantes, calmantes, sudoríferas, reforzantes y curativas. Todas en el ámbito de la estética facial. Los mimos que se hacen las parejas para alimentar el deseo, ese motor humano.
Hay otras, las usan los esgrimistas, los soldadores, los adictos al carnaval, están las de la tragedia y la comedia, es necesario tenerlas puestas en quirófanos y tanatorios. Pero siempre, siempre, detrás de ellas hay un rostro, una cara, la faz de una persona. Y detrás de ese rostro una conciencia, un pensamiento y una ética.
Si se nos da por comprarlas habrá de todos los precios y hasta se podrán pagar con esas tarjetas que suelen terminar en card. Dejo volar la imaginación y vuelvo al acto por la bandera. Las caretas de los caretas nos cuestan vidas y obras.
Las máscaras de las aves carroñeras que supimos conseguir. Las máscaras de los nuestros, las más caras.

miércoles, 18 de junio de 2014

Una de terror

                                           "La tetera es de porcelana,
                                             pero no se ve"
                                                                  María Elena Walsh


Por un momento nada más imaginen esta misma situación ante los buitres del capitalismo timbero con las siguientes figuritas a cargo del Poder Ejecutivo Nacional. A saber:
Sergio Massa.
Daniel Scioli.
Mauricio Macri.
Hermes Binner.
Julio Cobos.
Elisa Carrió.
Ernesto Sanz.
Jorge Altamira. O como se llame.
Fernando Solanas.

Por un momento nada más imaginen esta misma situación ante los buitres del capitalismo timbero con las siguientes figuritas a cargo del Ministerio de Economía de la Nación. A saber:
Federico Sturzenegger.
Carlos Melconian..
Alfonso Prat Gay.
Martín Lousteau.
Martín Redrado. O como se llame.
Roberto Lavagna.

¿Ya está, ya pasó? Ahora respiren hondo, relájense y salgan a la calle con la frente limpia. Trabajen y vuelvan a sus casas, besen a su pareja, mimen a sus hijos y mascotas. Siéntense a ver, gratis, el Mundial de Fútbol, pero no olviden, mientras Messi (o cualquiera de los nuestros) les arranca la primera sonrisa, que el año próximo su imaginación les puede resultar una realidad nauseabunda..

lunes, 2 de junio de 2014

La tía Pepa

Unos muchachos se ocuparon de pintarrajear o manchar un vagón nuevo, flamante, virgen, del Ferrocarril Sarmiento, en el Área Metropolitana de nuestro país. ¿Por qué y para qué? Los pibes graffiteros dicen que pintar un tren vendría a ser el orgasmo de su actividad artística. ¿Para qué? Para demostrar y demostrarse que son artistas rebeldes, trasgresores, revolucionarios y vanguardistas. Un amigo y compañero suele sintetizar que se creen rebeldes por tirarse un pedo en un velorio. Compararlos con Breton y Duchamp es tan ridículo como imaginar que Altamira es el sucesor de Bakunin.

Como todos los jueves, al caer la tarde y después de dejar la oficina, la fui a visitar. La tía Josefa vive sola. A sus 89 pirulos se maneja muy bien con los menesteres cotidianos. Pero es mentira que tenga 89. Hace varios años que interrumpió la cuenta porque dice que no quiere ingresar a la década de los noventa. Que ya la vivió. Y cuando lo dice se queda mirando al vacío, como suspendida. De todas maneras, cada 27 de diciembre hace una festichola pantagruélica para celebrar su nacimiento, dice. Es en el patio y amanecemos felices el 28, aunque menos inocentes.
Para nosotros, sus sobrinos, ya no es Josefa. Es la tía Pepa. Cuando llegamos a su casa, perfumada de jazmines, o cuando nos vamos o cuando aparece con la fuente de locro hecho por sus propias manos, fragante, humeante y picante, aplaudimos como niños, al grito de "¡Viva la Pepa!". Por eso cada vez que nos dicen que la vida la transitamos como un vivalapepa, nos miramos con la complicidad de entender que sí, que si es como la tía, sí.
Cuando entré (cada uno de los nueve sobrinos tiene un juego de llaves para no molestarla con el timbre) estaba con la cara casi pegada a la pantalla del televisor. Entre todos le regalamos uno de esos chatísimos, inmensos, para que se sienta como en el cine. Me extrañó porque la Pepa conserva muy buena vista, para asombro del doctor Quispe, su oculista (como él es de origen quechua ella dice que le enseñó a ver más lejos y mejor). Apenas me vio dijo: "Nene (sí, todavía me dice nene y a mí me ablanda, me enternece y la sacaría a bailar una cueca), ¿vos podés descifrar qué carajo dice el mamarracho ese con que ensuciaron los trenes nuevos que nos compró Cristina? (Otra de las cosas que me conmueven de ella es que, aunque tiene un caudal cultural borgeano habla como la gente de a pie). No se entiende nada. Para mí que el doctor Quispe me verduguea con que veo mejor que él. Acá dicen que uno de los pintores callejeros intentó rajar en un taxi y lo agarraron." Como la tía Pepa fue militante en los sesentas (entre otras aventuras, pintaba paredes reclamando la libertad de los presos políticos del onganiato) sabe que la clandestinidad era un riesgo impuesto por la represión de aquellos años, pero hoy, dice, está todo al aire y quien se esconde detrás de una capucha o un pañuelo es porque lo que enmascara es su mala leche. Se va calentando a medida que me lo explica. Como si yo, en verdad, fuese un nene que recién llega de Eslovenia o Luxemburgo.
Me trae un café doble, bien cargado, con dos de azúcar. Sabe lo que me gusta charlar con ella y me conoce las mañas. Dos de azúcar, así sea para una copa del tamaño de un dedal o una palangana. Cosas de veterano. Se sienta en la mecedora que le regaló el último de sus novios (un pelafustán, agrega, que le quiso afanar los 52 tomos de las Obras Completas de Lenin que ella recuperó del escondite en que estuvieron durante el genocidio) y trata de explicarme qué es un lumpen. La dejo que se explaye. Me fascina oírla recorrer su vida, su sabiduría, desde su experiencia y sus lecturas. "La diferencia es que ahora hay Estado", argumenta. Y a mí me sale decirle que siempre hubo Estado, que en todo caso, la diferencia es para quiénes está el Estado. Me escucha y lo piensa, lo asimila y me responde que sí, que es verdad, pero que poner en marcha un Estado nuevo no es moco de pavo (y se suena los ídem con su pañuelito con puntillas).
Juego a contradecirla, a provocarla para que saque todo su arsenal dialéctico. "Tía -le digo-, ¿no te parece que si tratamos de lúmpenes a estos pibes qué adjetivo nos queda para tu senador Sanz que avisó que se opondrá a la estatización de la Universidad de las Madres porque tendríamos que pagar sus deudas?". Di en el blanco. Se enfurece, pero no pierde la lucidez. "Es lo mismo -me taladra con su mirada-, los pendejos manchan un bien de todos y el nefasto senador cree que una universidad produce gastos". "No entiendo Pepa. Hablame en criollo y largá el libro de Gramsci". "No es Gramsci. Estoy con el tomo uno de la "Historia de la sexualidad", de Foucault." Y yo me atraganto y me sale el café, con espuma y todo, por la nariz porque, aunque la conozco, nunca deja de sorprenderme. Ejerciendo la ciencia de los años y la paciencia de los sabios, me trae un repasador para que me seque y trate de disimular los colores de mi cara asombrada. Ella, seria y concentrada como siempre, pasa por alto el accidente y retoma el hilo del asunto. "Entonces, como te decía, querido sobrino, los dos son casos típicos y patrióticos de lumpen. Unos, practican el lumpenarte y el otro la lumpenpolítica". La tía Pepa es una neologista nata. Debe ser por tanta trasnoche con filósofos y lectura adolescente, costumbres que sigue ejerciendo y conserva intactas. Un personaje la Pepa. "Lo de los pibes no es tan grave, pero duele. ¿Sabés lo que cuesta volver a poner en marcha el tren del Estado?  En cambio, el tipo no llega ni siquiera a garca. Es un empleaducho pequeño y mezquino de los garcas de verdad". Cuando termino el café me levanto para irme. Me acompaña hasta la puerta y me regala uno de los últimos jazmines de la temporada. "Tomá, para Delia, tu santa mujercita". Le doy un beso en la frente, le acomodo el cuello de la blusa y salgo. Al llegar a la esquina grito para mis adentros ¡Viva la Pepa!. No quiero que me confundan con aquella escena de Alterio en "Caballos salvajes".
Un muchacho y su novia me miran como si entendieran.

martes, 13 de mayo de 2014

Las palabras traviesas

                                                                 (Especial para La Tecl@ Eñe)



No hay caso. Uno trata de ponerles buena voluntad, de observar lo que hacen y cubrirlos con un manto de piedad (esa virtud que tanto pregonan desde hace milenios) e ingenuidad, pero siempre, o casi, se encargan de poner las cosas en su lugar (en su lugar de ellos, como dicen los mexicanos).
El jefe del Vaticano, la monarquía vigente más antigua de Occidente, nuestro compatriota Jorge Bergoglio, coronado como Francisco, ha pedido perdón por los abusos sexuales cometidos por los sacerdotes pedófilos. Enhorabuena. Ha dicho que son "bastantes". La primera de las palabras traviesas de este textículo que pretende serlo también. ¿Cuántos son bastantes? No sé si existen estadísticas de esta aberración cometida en perjuicio de niños, niñas y jóvenes en nombre del supuesto amor cristiano. La ambigüedad, una marca ancestral en las declaraciones y actitudes de la jerarquía católica, aparece otra vez para teñir de gris un gesto que, en principio, es saludable y refrescante. Basta recordar las sucesivas declaraciones del Episcopado argentino respecto del comportamiento vergonzoso de cardenales, obispos y demás miembros del escalafón mayor de la Iglesia en épocas del genocidio y el terrorismo de Estado, mientras sigue cobijando en su seno a Christian von Wernich, el capellán condenado a perpetua por su participación activa en delitos de lesa humanidad.
Es que he encontrado tres acepciones del término "bastante". El primero dice que es "lo que basta, suficiente" Entonces, la cantidad de curas abusadores, ¿es suficiente?. Y en todo caso, ¿suficiente para qué? ¿Sólo para pedir perdón a las víctimas e indemnizarlas económicamente y no para buscar las medidas que puedan impedir o prevenir que se sigan cometiendo estas perversiones de sotana?
La segunda definición es más escueta. Dice: "No poco". Bastante es no poco. (Esa construcción gramatical suena conocida. Trae reminiscencias de un pusilánime que no se animó a decir "Negativo" y se atornilló a su silla con un plato de hipocresía y los cubiertos de la traición). ¿Cuántos de estos delincuentes son no pocos? Sobre un total de más de mil doscientos millones de súbditos de la monarquía celestial en cuestión, ¿diez, cien, mil, diez mil, cien mil, son no pocos? La maldad, la impiedad, la barbarie moral de uno sólo, ¿no es suficiente para pedirle perdón al rebaño entero y empezar a corregir las concepciones atávicas y cavernícolas que tiene esta iglesia acerca de la sexualidad y el cuerpo humano?
La tercera, que no siempre es la vencida, parece salida más de un Manual de Digoperonodigo que de un diccionario de nuestra lengua. Bastante es, dice, "Ni mucho ni poco, regular". Y aquí sí que el muy porteño Papa tendría que explicarnos cómo hace para saber si Julio Grassi, el sentenciado cura de la Fundación "Felices los Niños", es soldado divino de la categoría de los Muchos o de los Pocos. Si su conducta malévola es considerada regular. O si es regular el número de sus víctimas, manoseadas al amparo de las donaciones benéficas de ricos y famosos de la sociedad. Al menos, de "bastantes" miembros de la oligarquía, la farándula y el chetaje argentino. Y, una vez más, el show de los medios, relamiéndose a tantos dólares por segundo televisivo vendido.
Para rematar el acertijo Bergoglio puso su mejor cara de jesuita y lanzó: "Con los chicos no se juega". Todos entendemos qué quiso decir con esta muletilla, pero el castellano, aunque rime con Vaticano, tiene su costado pícaro, travieso, juguetón, para tomarle el pulso oral al pontífice. El asunto es que con los chicos sí se juega. Es más, lo único luminoso (si quien esto escribe fuese creyente, diría sagrado) que se debe hacer con los chicos es darle la felicidad de jugar desde que sus ojos se asoman al día hasta que el sueño los llama y, si es posible, que sigan jugando dormidos para que la sonrisa los acompañe siempre. Ya tendrán tiempo de enfrentar los tormentos, las obligaciones, las responsabilidades y hasta el horror de conocer a seres monstruosos como los Grassi y los von Wernich, los Videla y los Tortolo. El tema es, y seguirá siendo siempre, a qué se juega y para quién lo que se juega es lúdico o morboso y perverso.
Aunque Francisco parece el más terrenal de los Papas, al menos desde Juan XXIII para acá (basta recordar sus dichos respecto de divorciados, homosexuales y su instigación a hacer lío en las diócesis), a veces lo traiciona su jesuitismo, si se me permite el término. Ojo, que el tipo no me cae mal.  Me cae mejor como Jefe de Estado desde el ombligo de Roma que como Arzobispo de la CABA (Ciudad Autista de Buenos Aires). Por lo menos, lo veo lejos de especímenes como el franquista y filonazi Eugenio Pacelli, pero todavía no a la altura histórica de Angelo Roncalli ni del asesinado Albino Luciani.
Recuerdo que en setiembre de 2011, George Ratzinger, el hermano mayor del decrépito y reaccionario Benedicto XVI, declaró a la revista alemana "Bunte" (Color, en nuestra lengua) que el entonces Papa no se había enamorado nunca. Y lo dijo con orgullo, como si la aridez de una vida sin amor fuese un valor positivo, un signo de superioridad humana y un síntoma de divinidad. Para cualquiera que esté en sus cabales "la vida no vale nada" sin un ser amado compartiendo las calles de la historia, los lechos de cualquier hora del día y los mensajes luminosos del contacto de la piel.
Hacer de semejante atrofia vital un mérito es, por lo menos, digno de un paciente psiquiátrico ambulatorio en estado preocupante. Amor, otra palabra traviesa que desnuda el hilo conductor entre un pontífice del pasado y otro que pretende poner a la Iglesia católica universal en el tren de la modernidad.